Cómo ser indispensable para Estados Unidos sin depender de él.

La visita del Primer Ministro japonés Sanae Takaichi a Australia esta semana se produce en un contexto geopolítico turbulento. La guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán –y el posterior cierre del Estrecho de Ormuz– ha puesto las cuestiones energéticas en lo más alto de la agenda.

La guerra también debilitó la posición estratégica de Estados Unidos en el Indo-Pacífico. Estados Unidos ha tenido que desviar recursos cruciales de la región hacia Medio Oriente, como la 31.ª Unidad Expedicionaria de los Infantes de Marina, con base en Japón. También existen preocupaciones sobre las reservas de misiles estadounidenses, así como el enfoque general de la administración Trump en la región.

Como dos de los aliados más importantes de Estados Unidos en la región, ambos países consideran que la presencia militar estadounidense es esencial para sus estrategias de defensa y han estado atentos para contrarrestar las acciones coercitivas de China.

Ahora, sin embargo, los políticos tanto en Tokio como en Canberra se preguntan si Estados Unidos volverá al antiguo status quo después de la partida de Trump, o si esto es una señal de un cambio más amplio hacia una nueva gran estrategia estadounidense.

¿Por qué es tan importante la relación entre Australia y Japón?

En un contexto de creciente incertidumbre, las asociaciones predecibles se han vuelto más valiosas.

Las relaciones entre Australia y Japón se han profundizado constantemente en las últimas décadas, particularmente en asociaciones estratégicas y de defensa. Un ejemplo de ello es el contrato que Australia firmó el mes pasado con Mitsubishi Heavy Industries para comprar 11 fragatas de próxima generación.

La visita de Takaichi también se enmarca en el cincuentenario del Tratado Fundamental de Amistad y Cooperación entre los dos países. Pero la verdadera importancia reside en lo que viene después y hasta dónde puede extenderse el alineamiento entre los dos países.

A pesar de los intereses convergentes, Japón y Australia no ven todas las cuestiones de la misma manera. A medida que se profundice su cooperación, es probable que estas diferencias se vuelvan más visibles y, en algunos casos, más importantes.

Dos formas de leer el informe

La relación entre Australia y Japón puede verse a través de dos lentes bastante diferentes.

El primero ocurre a través de una lente de “poder medio”. En respuesta a la fractura del orden mundial, tanto Japón como Australia están construyendo sistemas políticos, económicos y de defensa más autosuficientes para contrarrestar las tendencias hegemónicas de Estados Unidos y China.

Desde esta perspectiva, su relación forma el núcleo de una coalición más amplia de socios que también incluye al bloque de la ASEAN, India, Nueva Zelanda y las naciones insulares del Pacífico. Juntos, pueden formar una estructura fuerte que puede soportar la presión en ambas direcciones.

La segunda forma de ver la relación es a través de la lente del “orden de las grandes potencias”.

A través de esta lente, Japón y Australia están trabajando para preservar el orden internacional de posguerra centrado en Estados Unidos. Ambos países están fortaleciendo sus alianzas con Washington y apoyando la participación de Estados Unidos en el Indo-Pacífico. Esto significa fortalecer el sistema existente, no construir una alternativa al mismo.

Desde esta perspectiva, la mayor amenaza para ambos países proviene de los estados autoritarios, particularmente China.

Estas dos lecturas del contexto geoestratégico actual pueden coexistir. Pero es de enorme importancia dónde los gobiernos de Tokio y Canberra deciden poner el énfasis. Esto varía según el sector político.

Buscando una mayor independencia en el comercio

En economía y política comercial, la construcción de una nueva coalición de poder medio tiene un impulso real.

Tanto Tokio como Canberra estuvieron sujetos a los aranceles de Trump. Y ambos ya han demostrado que pueden actuar independientemente de Washington, e incluso junto a Beijing, cuando les conviene.

Tanto Japón como Australia lideraron negociaciones para profundizar y ampliar el Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP) después de que Estados Unidos se retirara durante el primer mandato de Trump. Este acuerdo de libre comercio incluye a 12 países que representan el 14% del PIB mundial.

Y ambos han ratificado la Asociación Económica Integral Regional (RCEP), promocionada como el acuerdo de libre comercio más grande del mundo en términos de PIB de sus miembros. Este grupo incluye a China, pero no a Estados Unidos.

Fuerte dependencia de Estados Unidos para la defensa

Sin embargo, en lo que respecta a la defensa, el panorama es muy diferente. Japón no tiene intención de adoptar un enfoque de potencia media. La alianza con Estados Unidos es fundamental –no opcional– porque China, Corea del Norte y Rusia están a sus puertas.

Ésta es la política de Takaichi. Sigue de cerca los pasos del ex primer ministro Shinzo Abe y ve a Estados Unidos no como un socio contra el cual protegerse, sino como un ancla con la que seguir comprometido.

Takaichi también adoptó una línea dura hacia China. El año pasado provocó una tormenta diplomática al sugerir, por ejemplo, que Japón se sentiría obligado a defender a Taiwán si fuera invadido por China.

Sin embargo, la amenaza que plantea China parece diferente cuando se la ve desde Australia. China no está a las puertas de Australia. Así, al menos inicialmente, Australia no se encontraría en la primera línea de una guerra regional.

Algunos también han señalado que el público en general no comprende bien la importancia de Taiwán, y muchos australianos creen que las tensiones en el Estrecho de Taiwán simplemente «no son un problema de Australia».

Esta brecha en la percepción de amenazas ha llevado a algunos analistas a preguntarse si un Japón más agresivo podría arrastrar a Australia a un conflicto en el que de otro modo no elegiría entrar.

Sin embargo, Australia también está profundamente entrelazada militarmente con Estados Unidos, a través del intercambio de inteligencia, AUKUS y el despliegue rotativo de fuerzas estadounidenses en Australia. En la práctica, las decisiones estratégicas de Australia en un conflicto sobre Taiwán estarían fuertemente influenciadas por dicha participación existente, independientemente de lo que Canberra diga públicamente.

Aceptar esta realidad es, paradójicamente, lo que da a la relación Australia-Japón su valor real. Ambos países están profundamente comprometidos con Estados Unidos por su seguridad nacional y ninguno está en condiciones de renunciar a ello.

La cuestión no es si confiar en esa alianza, sino cómo hacernos indispensables para ella, de modo que la participación estadounidense en el Indo-Pacífico siga siendo útil para Washington y no se dé por sentado.

Éste es un equilibrio difícil de lograr. La visita de Takaichi es una oportunidad para reflexionar, cuidadosa y honestamente, sobre cómo ambos países ven este dilema y qué están dispuestos a hacer al respecto.

Andy Yaipen

Acerca de Andy Yaipen

Andy Yaipen es un matemático emprendedor, ingeniero industrial que intenta ayudar en temas académicos y profesionales en empresas tecnológicas en latinoamerica y en el mundo.

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